"La sofisticación de la conciencia de las artes es tal hoy en día (1969) que se podría afirmar de hecho:
Que la nave espacial LM (acrónimo en inglés de Lunar Module) es muy superior a cualquier logro escultórico contemporáneo;
que la retransmisión del intercambio verbal entre el Manned Spacecraft Center de Houston y los astronautas del Apollo 11 fue mejor que la poesía contemporánea;
que, con sus ruidos y distorsiones, beeps, electricidad estática y errores en la transmisión, dichos intercambios también superaron a la música electrónica en las salas de conciertos;
que las cintas de video realizadas con el mando a distancia por algunos antropólogos sobre la vida de las familias del gueto (con su permiso) son más fascinantes que las elogiadas películas del underground;
que muchas de esas gasolineras hechas de plástico y acero inoxidable de, por ejemplo, Las Vegas, conforman la más extraordinaria arquitectura conocida hasta el momento;
que los movimientos aleatorios, realizados casi como en trance, de los compradores de un supermercado, son más ricos que la danza contemporánea;
que la pelusa de debajo de la cama y los escombros de los basureros industriales son más atractivos que las exposiciones de material de deshecho actualmente de moda;
que las estelas de humos de las pruebas de lanzamiento de cohetes-garabatos inmóviles que llenan el cielo con los colores del arco iris-son insuperables por los artistas del medio gaseoso;
que el teatro de operaciones de la guerra del sudeste asiático en Vietnam, o el juicio de "los ocho de Chicago", además de indefendibles, son mejores que cualquier obra de teatro, que...etc.; etc.;...el no-arte es más arte que el ARTE-arte."
Allan Kaprov "La Educación del des-artista".
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