martes, 31 de marzo de 2009

Cartas de tutora a sociedades en crisis.



Te hablo de Alex.

Tiene menos años de los que parece por dentro, más de los que encajan en su cuerpo pequeñito. Flequillo negro, ojos mojados de risa, dientes un poco rotos, carita redonda. Me intriga desde que le vi pintando a dos manos sus recuerdos y sus tristezas, absolutamente sincero.
Cuando aprende siquiera la cosa más pequeña, este niño se ilumina y se le agranda la voz, se llena de
regocijo y lo contagia.
Un poquito después, aterrizando, reúne lo recién aprendido con lo que ya traía, lo incorpora a su dibujo y lo hace suyo. Y después me lo enseña, y me explica, sin decir nada, por qué merece la pena pararse a decir cosas pequeñas a los grandes niños.
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Imagen de Campaña UNICEF.

3 comentarios:

Ender dijo...

Palabras que te hacen soñar, sueños que te obligan a vivir, una vida que merece la pena. Gracias por compartir todo esto con nosotros.

Natalia Gibert dijo...

Gracias por tus palabras de regaloo!!!

Unknown dijo...

qué precioso... suerte los alumnos que te tengan como profe!